Desde las fronteras terrestres hasta las terminales de transporte regional, Nicaragua ha implementado una nueva política que prohíbe a los turistas llevar Biblias y otras publicaciones al ingresar al país, una medida que ha generado alarma entre defensores de la libertad religiosa y de expresión. Esta restricción, que incluye tanto ediciones impresas como digitales, se suma a una lista más amplia de objetos que ahora están vetados al cruzar los puntos limítrofes desde países vecinos.
La decisión fue dada a conocer a través de avisos colocados en estaciones de autobuses de empresas que conectan con la capital, Managua. En esos listados se detallan artículos como periódicos, revistas, libros de cualquier tipo, drones y cámaras, junto a objetos que tradicionalmente se encuentran en controles de aduana, como alimentos perecederos y herramientas punzantes. Representantes de la misma empresa confirmaron que dichas restricciones se aplican desde hace más de seis meses en las rutas hacia Nicaragua.
Nicaragua y el control de publicaciones en fronteras
Organizaciones que monitorean la libertad de culto han señalado que estas prohibiciones no ocurren en un vacío, sino en un contexto más amplio de limitaciones a las libertades civiles dentro de Nicaragua. Los críticos de esta política argumentan que vetar el ingreso de Biblias, junto a otros materiales impresos, representa una erosión de derechos fundamentales que afectan tanto a visitantes como a residentes religiosos en el país centroamericano.
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